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Nacional 📅 03 Ago. 2026

Pymes formoseñas pueden ahorrar millones con beneficios fiscales del gobierno

Tres programas de incentivos permiten a pequeñas y medianas empresas reducir costos laborales hasta 10% anual. Conocé cómo acceder a estos beneficios.

Pymes formoseñas pueden ahorrar millones con beneficios fiscales del gobierno

Las pymes formoseñas tienen a su alcance una oportunidad valiosa para aliviar la presión financiera que enfrentan en la actualidad. Tres programas de incentivos fiscales del gobierno nacional —el RIMI, el RIFL y el FAL— ofrecen ahorros considerables en costos laborales y devoluciones de IVA que pueden representar millones de pesos anuales. Aunque la coyuntura económica actual obliga a muchas empresas a pensar en estrategias defensivas, estos beneficios resultan especialmente atractivos para aquellas que buscan posicionarse en sectores dinámicos como energía y minería, o simplemente mejorar su estructura de costos.

Según un análisis del estudio PMP Contabilidad & Consultoría, una microempresa de servicios con hasta 40 empleados podría lograr ahorros anuales que rondan los $160 millones mediante la aplicación combinada de estos tres programas. La cifra no es menor si consideramos que la mayoría de las pequeñas empresas de la región están lidiando con la caída de la demanda y la competencia de importaciones. El ahorro proyectado representa aproximadamente el 10% de la estructura total de costos laborales, un porcentaje significativo que puede ser la diferencia entre mantenerse competitivo o enfrentar dificultades financieras graves.

Cómo funcionan los tres programas

El RIFL, o Régimen de Incremento de Formalización Laboral, permite regularizar trabajadores en situación informal. En el caso de una pyme de 40 empleados, esto significa poder blanquear hasta cuatro personas del plantel, reduciendo así los costos de contratación y generando una estructura más ordenada. Por su parte, el RIMI ofrece un esquema de incentivo a inversiones en maquinaria y equipamiento. Una empresa puede invertir, por ejemplo, 150 mil dólares en equipos y acceder a beneficios impositivos en función de esa inversión, amortizable a lo largo de diez años.

El FAL, en tanto, transforma la manera tradicional de manejar los pasivos laborales al crear un fondo de cobertura de carácter obligatorio pero previsible. Este mecanismo funciona a través de aportes mensuales —en el caso analizado, del 2,5% sobre la masa salarial bruta— que generan rendimientos. Con sueldos promedio de dos millones de pesos y considerando una inflación estimada del 2% mensual combinada con un rendimiento del fondo del 1%, el sistema se convierte en una herramienta de protección tanto para la empresa como para los trabajadores.

Lo interesante de estos programas es que pueden complementarse. Una pyme aprovecha el RIFL para regularizar parte de su personal, utiliza el RIMI para modernizar su equipamiento productivo y simultáneamente estructura su sistema de pasivos laborales a través del FAL. La combinación genera un efecto multiplicador que no solo reduce costos inmediatos sino que también mejora la situación general de la empresa. Esto es especialmente relevante en un contexto donde la competitividad y la formalidad se han convertido en factores clave para la supervivencia empresarial.

Para las pymes formoseñas que están evaluando sus opciones en este escenario de incertidumbre económica, explorar estos beneficios debería ser una prioridad. Aunque muchas empresas están pensando en achicarse o simplemente evitar cerrar, contar con herramientas que reduzcan costos estructurales abre la puerta a nuevas posibilidades. La recomendación es consultar con asesores contables especializados para entender cómo adaptar estos programas a la realidad particular de cada negocio y maximizar los ahorros disponibles.

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