Sáenz y Passalacqua arman su propia bancada para negociar con Milei
Los gobernadores de Salta y Misiones impulsan un bloque propio en Diputados con seis legisladores nacionales. Buscan convertirse en bisagra de proyectos clave como la eliminación de las PASO y ganar autonomía frente al Ejecutivo.
La política formoseña sigue de cerca los movimientos que se cocinan en el Congreso Nacional. Desde hace tiempo, los gobernadores de las provincias buscan posicionarse estratégicamente en la Cámara de Diputados para maximizar su poder de negociación frente a Casa Rosada. En esta ocasión, los mandatarios Gustavo Sáenz de Salta y Hugo Passalacqua de Misiones están dando forma a un nuevo bloque legislativo que promete convertirse en pieza clave para definir el destino de iniciativas legislativas trascendentales, especialmente la tan debatida eliminación de las PASO.
La bancada, que será oficializada el próximo 26 de agosto cuando la Cámara baja se reúna para tratar reformas al Banco Central e Inocencia Fiscal 2, está integrada por seis diputados nacionales que hasta ahora formaban parte de Innovación Federal. Del lado misionero participarán Alberto Arrúa, Oscar Herrera Ahuad y Daniel Vancsik, mientras que la delegación salteña estará conformada por Yolanda Vega, Pablo Outes y Bernardo Biella. Aunque el bloque aún no tiene denominación definida, su objetivo es claro: funcionar como un ente cohesionado capaz de presionar tanto al Gobierno libertario como a otros espacios parlamentarios.
Lo que diferenciará este nuevo espacio de la antigua Innovación Federal no será su composición inicial, sino la impronta renovada que pretenden imprimir ambos gobernadores. Está previsto que haya cambio de conducción, siendo Oscar Herrera Ahuad, exmandatario misionero, el principal candidato a presidir la bancada. Esta modificación responde a necesidades políticas concretas: marcar una distancia con Carlos Rovira, quien hasta ahora mantenía un control casi absoluto sobre los votos de los legisladores nacionales misioneros, llegando al punto de coordinarse a través de mensajes por Telegram horas antes de cada sesión para indicarles las directivas de voto.
Detrás de este movimiento existe una puja de poder provincial que explica muchos de los cambios que se avecinan. Hugo Passalacqua, quien buscará su reelección el próximo año, está decidido a tomar las riendas del control legislativo en el Congreso y dejar atrás una etapa caracterizada por la centralización de decisiones en manos de Rovira. Desde el círculo cercano al gobernador se critica duramente cómo fue administrado el poder legislativo, hablándose de "ninguneo y hartazgo" hacia los propios diputados. Además, Rovira habría sufrido un desgaste importante tras el inesperado vuelco de los senadores misioneros a favor de la Boleta Única de Papel en el debate reciente, una decisión que generó repercusiones negativas sobre su imagen pública.
El cambio de estrategia también refleja una transición en la forma de vincularse con el Gobierno nacional. La vieja guardia misionera, liderada por Rovira, basaba su supervivencia política en "acercarse a Milei para sostenerse en el poder". Sin embargo, Passalacqua y sus aliados parecen buscar una posición más autónoma y fuerte. Con seis diputados comprometidos a una línea común, el bloque tendría capacidad real para condicionar proyectos legislativos de importancia estratégica para el Ejecutivo. Aunque por ahora Gerardo González (Formosa) y Claudio Álvarez (La Pampa) quedarían fuera de esta nueva configuración, las negociaciones continúan abiertas y podrían incorporar aliados adicionales conforme avancen las conversaciones.
Este movimiento parlamentario forma parte de un fenómeno más amplio: el creciente peso que las realidades territoriales están ganando en el Congreso Nacional. A medida que se acerca el ciclo electoral provincial de 2025, los gobernadores se muestran cada vez más activos en la gestión de sus bancadas, buscando fortalecer sus posiciones tanto en el escenario legislativo como en sus propios distritos. La apuesta de Sáenz y Passalacqua es clara: no solo garantizar su influencia en Buenos Aires, sino también readecuar el poder político dentro de sus provincias, dejando atrás estructuras que consideran anquilosadas e ineficientes para los nuevos desafíos políticos.



