Aguinaldo: cómo liquidar Ganancias para que te afecte menos el bolsillo
La forma en que cada empresa retiene el Impuesto a las Ganancias sobre el SAC puede impactar significativamente en lo que cobrás. Conocé las dos metodologías y cuál te conviene más.
Si sos trabajador en relación de dependencia y tributás Impuesto a las Ganancias, probablemente hayas notado que cada semestre cuando recibís el aguinaldo la retención no siempre es la misma. Esto no es casualidad. La manera en que tu empleador decide liquidar el tributo sobre el Sueldo Anual Complementario (SAC) puede dejarte con más o menos dinero en el bolsillo, y la diferencia puede ser sustancial dependiendo del contexto económico del país.
El marco normativo que regula estas retenciones es la Resolución General 4003-E, que establece dos metodologías alternativas para que los empleadores calculen cuánto descontar del aguinaldo por concepto de Ganancias. La clave está en que la elección entre una u otra opción corresponde exclusivamente al empleador, lo que genera un escenario donde algunos trabajadores se benefician más que otros simplemente por la política interna de su empresa. Según explican especialistas tributarios, en contextos de inflación como el que atraviesa Argentina actualmente, esta diferencia se vuelve aún más relevante, porque los ajustes en los montos no imponibles y las escalas impositivas se actualizan semestralmente según la variación de precios.
La mecánica mensual que perjudica
Mes a mes, tu empleador suma a tu salario ordinario una doceava parte del aguinaldo y sobre esa base calcula la retención de Ganancias como un anticipo. El problema emerge cuando entran en juego los ajustes semestrales. Entre enero y junio, las escalas del impuesto se fijan con la inflación del semestre anterior. Pero a partir del 1° de julio entra en vigencia un nuevo ajuste que incorpora la inflación de la primera mitad del año, lo que eleva el mínimo no imponible y los umbrales de cada tramo tributario. Esto significa que desde julio en adelante hay menos retención, porque el Estado reconoce que con la inflación necesitás más dinero para vivir. Es aquí donde la decisión del empleador sobre cómo liquidar el SAC impacta directamente en tu patrimonio.
La primera opción que puede elegir tu empresa es sumar todos los anticipos descontados durante el primer semestre (enero a junio) y, cuando abona el aguinaldo de junio, retener solo la diferencia si corresponde. El inconveniente de este método es que entre enero y junio se retuvo dinero de más, porque las escalas eran más bajas. Esa diferencia favorable al fisco solo te la devuelven en abril del año siguiente, cuando la empresa hace la liquidación anual y puede compensar lo retenido en exceso. Mientras tanto, el Estado tuvo acceso a dinero que te pertenecía durante todo ese tiempo. Lo mismo sucede en el segundo semestre: se repite la metodología con el aguinaldo de diciembre, y nuevamente quedás esperando hasta abril para que te devuelvan lo que excesivamente retuvieron.
La alternativa que puede beneficiarte más
La segunda opción disponible para los empleadores es descontar los doce anticipos a lo largo del año sin hacer ningún cálculo especial en junio ni en diciembre. En este caso, la retención definitiva del impuesto sobre el SAC se efectúa recién en abril del año siguiente, cuando se realiza la presentación anual ante la Administración Federal de Ingresos Públicos. La ventaja de este método es que el ajuste queda diferido a ese momento, y para entonces ya están vigentes los valores actualizados por la inflación acumulada hasta el 1° de julio del año anterior. Estos valores son considerablemente más altos que los que regían en el primer semestre, lo que puede reducir significativamente la retención final o directamente eliminarla por completo. Si finalmente corresponde descontar algo, la empresa lo retiene en abril o mayo, o en el último recibo de sueldo si ya no trabajás allí.
En contextos inflacionarios como el actual, esta segunda metodología tiende a ser más favorable para el trabajador porque aprovecha el ajuste de escalas para minimizar la carga tributaria total. Sin embargo, la decisión no está en tu mano: depende de la política que haya adoptado tu empleador. Si todavía no sabés cuál es el sistema que usa tu empresa, vale la pena que consultes con el departamento de recursos humanos o con un asesor tributario. Conocer cómo liquidarán tu aguinaldo es información valiosa que podés usar para planificar mejor tu presupuesto personal, especialmente en tiempos donde cada peso cuenta.



