Conmebol castiga duramente a Central por conducta racista en la Libertadores
El organismo sudamericano aplicó sanciones económicas al club rosarino tras los gestos discriminatorios de sus hinchas hacia el arquero Hugo Souza durante el partido ante Corinthians.
La Conmebol bajó el martillo sobre Rosario Central con una sanción económica de consideración. Días después de que el equipo canalla fuera eliminado de la Copa Libertadores a manos de Corinthians, el ente sudamericano confirmó una multa de 100 mil dólares estadounidenses por la conducta racista que protagonizaron algunos aficionados rosarinos durante el encuentro de octavos de final disputado en el estadio de Arroyito. La denuncia había sido presentada por los brasileños, quienes denunciaron los gestos discriminatorios dirigidos hacia el guardavidas rival Hugo Souza durante los 90 minutos de juego.
Pero eso no fue todo lo que tuvo que afrontar el conjunto de Córdoba y Mendoza. Más allá de la multa por las cuestiones racistas, Central deberá abonar otros 45 mil dólares por infracciones adicionales que se detectaron durante el desarrollo de las competiciones organizadas por la Conmebol. De esta manera, el castigo económico total que le tocó pagar al club superará ampliamente los 145 mil dólares, un monto significativo para cualquier institución del fútbol argentino, especialmente en momentos de dificultades financieras generalizadas.
Junto con las sanciones monetarias, el organismo sudamericano dispuso el cumplimiento de un protocolo específico que Central deberá ejecutar en sus próximos encuentros internacionales como local. El equipo rosarino está obligado a exhibir carteles con la frase "EL RESPETO ES TITULAR" tanto en formato físico como en las pantallas gigantes del estadio, durante todo el partido. Estos mensajes deberán estar presentes desde dos horas antes del inicio del encuentro hasta el pitazo final, con excepción de los momentos reservados para las activaciones deportivas y comerciales propias de la competición. Asimismo, durante el protocolo de inicio del partido, cuando los equipos se formen frente a la tribuna de honor, Central deberá desplegar un cartel con esta consigna que será diseñado siguiendo las especificaciones de la Dirección de Marketing de la Conmebol.
Las obligaciones disciplinarias no terminan ahí. Central también debe comprometerse a impulsar una campaña en sus redes sociales que promueva valores de respeto e inclusión, alejándose del comportamiento que algunos de sus hinchas demostraron durante el enfrentamiento ante el equipo paulista. Esta medida busca que el club asuma un rol activo en la educación de su hinchada y en la construcción de un ambiente más seguro e inclusivo dentro de la competición. La Conmebol ha puesto énfasis en los últimos años en combatir manifestaciones de discriminación y racismo en el fútbol sudamericano, implementando protocolos cada vez más rigurosos.
El director técnico Jorge Almirón también recibió su propia sanción económica. El estratega rosarino deberá abonar 50 mil dólares por otros incumplimientos a la normativa reglamentaria establecida por el organismo continental. Esta cifra se suma a las multas del club, lo que representa un castigo adicional para quien estaba al frente del equipo durante esos encuentros ante Corinthians. El total de sanciones contra Central y su cuerpo técnico ejemplifica la postura firme de la Conmebol respecto a las conductas inapropiadas en competiciones oficiales.
El incidente ocurrió durante la ida de los octavos de final disputada en Arroyito, un encuentro que terminó siendo fundamental en la eliminación del equipo canalla de la copa. Más allá del aspecto deportivo, la repercusión de los gestos racistas dejó en evidencia la necesidad de un trabajo continuo por parte de los clubes en la sensibilización de sus hinchas. Rosario Central, con esta sanción, quedará marcado en los registros disciplinarios de la confederación y deberá demostrar con acciones concretas su compromiso con la erradicación de toda forma de discriminación en el fútbol.



