La UIA celebra sin entusiasmo en medio de la crisis industrial
El sector manufacturero conmemora su día en un clima de tensión con el Gobierno. Cierres de empresas y caída de actividad marcan un 2026 complicado para la industria argentina.
La Unión Industrial Argentina (UIA) se reunirá este miércoles en Malvinas Argentinas para conmemorar un nuevo Día de la Industria, pero el ambiente dista mucho de ser festivo. A diferencia del acto del año pasado, cuando el presidente Javier Milei fue recibido en la sede central de la entidad con un discurso que el sector interpretó como aperturista, ahora predomina el desánimo entre los dirigentes fabril. Los industriales llegan a esta celebración cargados de preocupaciones y con poco para festejar en un contexto de contracción económica que golpea duramente sus negocios.
La convocatoria reunirá alrededor de 200 empresarios en una planta fabril del conurbano bonaerense, donde se recordará la primera exportación de productos manufacturados del país, un envío de textiles y harinas rumbo a Brasil que data de 1587. Sin embargo, la presencia de autoridades del Ejecutivo será modesta. El Jefe de Gabinete, Diego Santilli, representa el lado político del Gobierno, mientras que por el área económica asistirá Pablo Lavigne, secretario de Coordinación de Producción. La ausencia del gobernador bonaerense Axel Kicillof completa el cuadro de una jornada que promete ser bastante tensa. A diferencia de encuentros anteriores, esta vez no habrá presencia del ministro Luis Caputo, generando especulaciones sobre el distanciamiento entre la cartera de Economía y el sector industrial.
Los números que rodean esta conmemoración son desalentadores. Según estimaciones de consultoras especializadas, durante 2026 se espera un saldo negativo de alrededor de 3.000 empresas industriales, considerando tanto los nuevos emprendimientos como los cierres. En el primer semestre del año, la actividad fabril medida por el INDEC registró una caída del 2,2 por ciento, reflejando una tendencia alcista solo en junio con un magro crecimiento del 2 por ciento interanual. Los meses anteriores mostraron volatilidad preocupante: enero tuvo una baja del 3,8 por ciento, febrero del 8,8 por ciento, abril del 2,4 por ciento y mayo una contracción aún mayor del 5,6 por ciento, interrumpida solo por un incremento puntual en marzo.
Detrás de esta caída se encuentra un complejo entramado de problemas estructurales que asfixian a los fabricantes locales. Los servicios han aumentado un 30 por ciento en términos relativos desde la asunción del actual gobierno, mientras que los costos salariales crecieron 16 por ciento. Simultáneamente, los empresarios enfrentan una reducción significativa en las ventas derivada de la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores y la contracción del crédito destinado al consumo. A esto se suma una política de apertura comercial que ha desmantelado progresivamente las regulaciones que limitaban las importaciones, generando competencia desigual para la producción local. Según análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, los impuestos se incrementaron 3 por ciento relativamente, completando el cuadro de presiones que enfrenta el sector.
Desde el Gobierno, funcionarios como Lavigne han argumentado que los momentos de desafío generan innovación y que es imposible que el Estado intervenga para salvar a cada una de las 500.000 empresas existentes. "No hay una frazada que tape a todos por igual", expresó el secretario en recientes declaraciones. Sin embargo, los industriales mantienen sus demandas constantes desde hace meses, solicitando políticas específicas de apoyo al sector. Dos reuniones directas con el ministro Caputo no han fructificado en medidas concretas, especialmente considerando sus recientes declaraciones descalificando a quienes proponen políticas industriales. Este distanciamiento refleja una brecha fundamental: mientras el Gobierno persigue una agenda de reducción estatal y apertura económica, el sector manufacturero reclama intervenciones que amortigüen el impacto de una crisis que considera insostenible.



