Desbaratan un sofisticado esquema de contrabando de celulares en Ruta 11
Gendarmes descubrieron una docena de smartphones ocultos dentro de peluches durante un control vehicular en General Lucio V. Mansilla. El ingenioso método fue detectado gracias al escáner de rayos X.
Un operativo de rutina en la Ruta Nacional Nº 11 terminó destapando una maniobra delictiva de considerable envergadura. Efectivos de la Gendarmería Nacional, específicamente del destacamento Puerto Velaz del Escuadrón 15 "Bajo Paraguay", interceptaron un vehículo particular en las proximidades de General Lucio V. Mansilla, a la altura del kilómetro 1.103. Lo que en principio parecía un control vehicular convencional devino en el secuestro de una importante partida de teléfonos móviles de procedencia ilegal que viajaban camuflados de manera ingeniosa.
Durante la inspección de rutina, los gendarmes notaron que uno de los ocupantes del rodado —específicamente la mujer que viajaba como acompañante— mostraba signos evidentes de nerviosismo. Ese comportamiento, sumado a que transportaba una bolsa que contenía juguetes de felpa, encendió todas las alarmas en los uniformados. La experiencia en estas tareas de control permite a los efectivos identificar patrones sospechosos que podrían indicar irregularidades. En este caso, cuando los gendarmes examinaron visualmente los peluches, rápidamente advirtieron que presentaban contornos extraños y poco naturales, lo que sugería que algo más que algodón y relleno se escondía en su interior.
La tecnología desenmascaró el ardid
Sin demorarse, el personal de la Fuerza procedió a realizar una requisa minuciosa de la mercancía. Fue entonces cuando echaron mano de una de sus herramientas más sofisticadas: el escáner de rayos X disponible en las dependencias de Gendarmería. Esta tecnología permitió visualizar el contenido oculto sin necesidad de dañar los juguetes. La sospecha de los efectivos resultó certeza cuando las imágenes revelaron que en el interior de los peluches se encontraban nada menos que 12 teléfonos celulares de última generación, todos ellos de procedencia clandestina. El contrabando había sido empaquetado de manera cuidadosa, aprovechando los espacios entre las fibras de los muñecos para distribuir el cargamento.
Este tipo de operación de contrabando refleja la sofisticación que han alcanzado las redes delictivas dedicadas al tráfico de dispositivos electrónicos. Ocultar mercancía prohibida dentro de juguetes es una táctica relativamente común en pasos fronterizos y rutas de circulación intensiva, ya que combina la búsqueda de pasar desapercibido con una apariencia de inocuidad. Los transportistas confían en que las autoridades pueden dudar antes de revisar exhaustivamente artículos de uso infantil. Sin embargo, la capacidad de detección de la Gendarmería Nacional demuestra que estas estrategias cada vez resultan menos efectivas.
Inmediatamente después del hallazgo, se activaron los protocolos legales correspondientes. La Unidad Fiscal de Formosa ordenó el secuestro de la totalidad de la mercadería incautada, considerando que se trataba de una infracción clara a la Ley 22.415, más conocida como el Código Aduanero Nacional. Este cuerpo normativo regula todo lo vinculado con la importación, exportación y circulación de bienes en territorio argentino, estableciendo penas tanto administrativas como penales para quienes intenten evadir los controles aduaneros. Asimismo, la Administración Nacional de Aduanas (ARCA) en su delegación Formosa fue convocada para intervenir en el caso e iniciar las investigaciones administrativas que correspondan.
El operativo constituye un nuevo éxito en la lucha contra el contrabando que llevan adelante las fuerzas de seguridad en la provincia. Estos dispositivos móviles, una vez decomisados, serán derivados a los organismos competentes para determinar su destino legal. Generalmente, este tipo de equipamiento incautado puede ser donado a instituciones públicas, destruido o vendido en remate público, dependiendo de su estado y de las disposiciones específicas que dicten las autoridades. Lo importante es que, una vez más, se logró evitar que mercancía de contrabando llegara a sus destinatarios y continuara alimentando una cadena delictiva que socava la formalidad comercial y genera pérdidas fiscales considerables para el Estado.



