▶ ÚLTIMO
Nacional 📅 12 Sep. 2026

Destrucción empresarial: casi 8.800 compañías cerraron en el primer semestre

El tejido productivo sigue desmoronándose en Argentina. En los primeros seis meses del año se perdieron miles de empresas y decenas de miles de empleos, lejos de las promesas de recuperación del Gobierno.

Destrucción empresarial: casi 8.800 compañías cerraron en el primer semestre

La realidad económica argentina no deja lugar a dudas: el país continúa en una espiral de destrucción empresarial que contrasta radicalmente con las promesas oficiales de recuperación. Durante el primer semestre de 2026, se cerraron 8.734 unidades productivas, representando una caída del 1,8% según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Estos números son una fotografía clara del deterioro que atraviesa la estructura productiva nacional, muy alejada de aquellas proyecciones que hace meses aseguraban tiempos de bonanza.

Cuando el Gobierno nacional afirmaba que después de abril llegarían "los mejores 18 meses de la historia", pocos imaginaban que la realidad sería la opuesta. Los datos oficiales revelan que la hemorragia de empresas no solo continúa, sino que se profundiza. Si ampliamos la mirada al último año, los números se vuelven aún más alarmantes: durante la gestión Milei se destruyeron 31.342 empresas, lo que equivale a una caída del 6,1%. Se trata de la peor performance en los primeros 31 meses de cualquier administración reciente, un récord negativo que no era deseable batir.

Aunque durante julio se observó una leve desaceleración de los cierres —con 709 empresas perdidas ese mes—, esto apenas representa un respiro en una tendencia que se mantiene claramente a la baja. El sector productivo en su conjunto enfrenta un escenario complicado. La industria manufacturera acusa caídas significativas, con una contracción del 5% en julio respecto del mes anterior, acercándose peligrosamente a los pisos que se registraban cuando el actual Gobierno apenas comenzaba. Paralelamente, la construcción profundizó su crisis, cayendo 4,6% en julio, aunque mantiene una mejora interanual del 1,7% cuando se miran los números desde enero.

El colapso empresarial lleva consigo una devastación en el frente laboral. Durante el primer semestre se perdieron 22.513 puestos de trabajo registrados, según datos de la SRT. Aunque esta cifra representa una desaceleración respecto a mayo —cuando se eliminaron 70.217 empleos—, el saldo anual es catastrófico: desde noviembre de 2023 se destruyeron 434.126 puestos de trabajo, equivalentes a una caída del 4,4%. Esta "sangría generalizada" afecta principalmente a sectores como la industria, los servicios y el comercio, que caen de manera persistente. Lo paradójico es que ni siquiera los sectores denominados "ganadores" del modelo actual —minería, petróleo y finanzas— logran generar empleo neto; al contrario, también expulsaron trabajadores durante el último año.

Más allá de estas cifras crudas, existe una contradicción evidente entre el discurso oficial y la realidad que experimenta a diario la mayoría de los empresarios y trabajadores formosa. Mientras desde ciertos espacios se promociona un modelo que supondría beneficiar especialmente a ciertos sectores económicos, los números muestran que incluso aquellos considerados dinámicos no generan puestos de trabajo. La economía rebotó marginalmente en junio con un crecimiento del 0,8% respecto a mayo y 2,7% interanual, pero el segundo trimestre en conjunto acumuló un saldo negativo comparado con el primer trimestre del año. Estos números revelan una recuperación frágil y superficial que no permea hacia la generación de empleo ni hacia la consolidación de nuevas empresas.

La provincia de Formosa, como parte del interior del país, sufre especialmente las consecuencias de este ajuste. El cierre de empresas afecta directamente a las economías locales, eliminando puestos de trabajo y oportunidades. Sin un tejido productivo dinámico y creciente, es prácticamente imposible hablar de verdadera recuperación económica. Los números del primer semestre de 2026 son un llamado de atención sobre la urgencia de políticas que reviertan esta tendencia destructiva y que permitan que el sector productivo vuelva a ser protagonista del crecimiento argentino.

Noticias relacionadas