El dólar a $1.800: ¿cuándo y es probable que pase?
El vocero presidencial encendió las alarmas al hablar de una posible escalada cambiaria, pero los analistas descartan que ocurra este año. Las expectativas apuntan hacia 2027.
Las declaraciones del vocero presidencial Adrián Ravier sobre la posibilidad de que el dólar alcance los $1.800 en los próximos meses generaron revuelo en los mercados financieros y obligó al Gobierno a salir rápidamente a desmentir cualquier intención de modificar la estrategia cambiaria. Sin embargo, lejos de las especulaciones políticas, los números y proyecciones de los analistas económicos pintan un panorama bastante diferente al que plantea la Casa Rosada. El consenso del mercado ubica al billete verde en un nivel significativamente más bajo para lo que resta de 2026, aunque sí reconoce que esa cotización podría ser realista en el mediano plazo, especialmente considerando el calendario electoral de 2027.
La polémica comenzó cuando Ravier sugirió que una cotización entre $1.700 y $1.800 era "una posibilidad" en el corto plazo, aunque aclaró que no se trataba de una devaluación brusca como las que experimentó la Argentina en el pasado, similar a lo ocurrido con el fin de la Convertibilidad. Sin embargo, desde la Casa Rosada inmediatamente se apresuraron a minimizar el impacto de esas palabras, insistiendo en que la política cambiaria del Gobierno "no se toca" y que los comentarios del funcionario no debían interpretarse como una señal de cambio en la dirección económica. El Ministerio de Economía, por su parte, optó por el silencio y no formuló una respuesta oficial que aclarara la posición de la administración sobre el tema.
La realidad de los números dice otra cosa. En los hechos, el viernes pasado el dólar mayorista cerró en $1.497, mientras que el Banco Nación se ubicó en $1.520, cifras muy alejadas de los $1.800 que menciona el vocero presidencial y sin registrar ningún tipo de presión cambiaria que justifique las preocupaciones. El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central es aún más claro: proyecta un tipo de cambio mayorista de $1.673 para diciembre de este año y de aproximadamente $1.805 para los próximos doce meses. Esa proyección a un año vista coincide bastante con lo que platean los operadores, aunque con matices importantes respecto a la cronología.
La mayoría de los economistas consultados coincide en descartar que el dólar alcance los $1.800 antes de que termine 2026. Gustavo Ber, del Estudio Ber, sostiene que ese nivel de cotización "se podría alcanzar más hacia el año próximo" y que durante lo que resta del año el tipo de cambio seguirá deslizándose a un ritmo similar al de la inflación, medida que el Gobierno prioriza para consolidar su objetivo de desinflación. Su proyección para diciembre es de alrededor de $1.650. Por su parte, Aldo Abraham, director ejecutivo de Libertad y Progreso, fue más directo al señalar que las declaraciones del vocero fueron "sobredimensionadas" y que cualquier economista podría admitir que el dólar podría llegar a esa cotización en un escenario de crisis internacional, aunque bajo las condiciones actuales "la probabilidad de que eso ocurra este año es muy, muy baja".
Abraham puntualiza un aspecto que suele generarse confusión: la suba del tipo de cambio no necesariamente implica un rebrote inflacionario. "El tipo de cambio es la relación entre dos monedas. Si sube porque se fortalece el dólar a nivel mundial y el peso mantiene su valor, eso no genera inflación. La inflación aparece cuando se deprecia la moneda local", explicó el analista. En su escenario base tampoco ve al dólar superando los $1.650 antes de fin de año, posición que comparte con otros consultores que prefieren analizar el escenario sin ruido político.
Lo que sí queda claro de las proyecciones es que 2027 se perfila como un año más incierto para la cotización del peso. Las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo ese año podrían ser un factor de volatilidad, especialmente si los mercados perciben riesgos respecto a la continuidad de la política económica actual. Mientras tanto, los analistas siguen recomendando a los inversores que canalicen sus expectativas hacia activos de renta fija en dólares, como los bonos argentinos bajo Ley Nueva York con predominio del sector energético, para beneficiarse de los pagos de Bonares y Globales durante este año.



