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Nacional 📅 27 Sep. 2026

Lousteau cuestiona los números de Milei sobre reducción de pobreza

El senador opositor se apoya en un estudio del CEDLAS para desmentir las cifras presidenciales. Sostiene que apenas 670 mil personas salieron de la pobreza, muy lejos de los millones que pregona el Gobierno.

Lousteau cuestiona los números de Milei sobre reducción de pobreza

El senador Martín Lousteau salió al cruce de las declaraciones del presidente Javier Milei sobre la reducción de la pobreza en el país. Con datos en mano, el legislador rechazó las cifras que el mandatario viene utilizando en sus intervenciones públicas para mostrar avances en materia social. Según el análisis que presentó, la mejora en indicadores de pobreza sería considerablemente menor a la que Milei ha pregonado reiteradamente desde que asumió el cargo.

Para fundamentar su postura, Lousteau se basó en un exhaustivo trabajo del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS), dependiente de la Universidad Nacional de La Plata. El estudio identifica tres factores metodológicos que explicarían la brecha entre los números oficiales que maneja el Gobierno y las mediciones recalculadas por los investigadores. Según el análisis, entre finales de 2023 e inicios de 2025, apenas 670 mil personas habrían logrado abandonar la situación de pobreza, una cifra radicalmente diferente a los 8 a 15 millones que Milei ha mencionado en distintas ocasiones.

Las inconsistencias metodológicas

El primer problema identificado por el CEDLAS guarda relación con la canasta que utiliza el INDEC para trazar la línea de pobreza. La institución de estadísticas continúa empleando ponderadores derivados de una encuesta de gastos realizada entre 2004 y 2005, a pesar de que existe una versión más reciente correspondiente a 2017 y 2018. Cuando los investigadores actualizaron esos patrones de consumo para reflejar mejor cómo gastan sus ingresos los argentinos en la actualidad, el panorama cambió significativamente. Con los parámetros renovados, la pobreza rondaría el 39,7% en el primer semestre de 2025, mientras que la cifra oficial que maneja el Gobierno es del 31,6%. Esa diferencia de más de ocho puntos porcentuales resulta sustancial cuando se trata de millones de personas.

El segundo factor tiene que ver con un desfase temporal entre los ingresos que declaran los hogares en las encuestas y los precios que se utilizan para calcular la canasta básica. El CEDLAS estimó que este problema generó una sobreestimación de la pobreza de 3,1 puntos durante el segundo semestre de 2023 y de 2,2 puntos durante el primer semestre de 2024. El tercer elemento analizado apunta a cómo los hogares informan sus ingresos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Lousteau destacó las discrepancias que existen entre lo que reportan las familias en esas encuestas y los registros administrativos de organismos del Estado. Cuando se combinan estos tres efectos correctivos, la evolución de la pobreza adquiere un perfil completamente distinto al que presenta la serie oficial.

Un panorama radicalmente diferente

Mientras que los números que utiliza Milei muestran una trayectoria de 41,7% al asumir, un pico de 52,9% y luego una caída hasta 31,6%, el recálculo del CEDLAS presenta una historia diferente. De acuerdo con este análisis, la pobreza habría sido de 43,1% hacia finales de 2023 y se situaría en 41,5% en los datos más recientes. Esa evolución implica una reducción de apenas 1,6 puntos porcentuales en poco más de un año, lo que se traduce en aproximadamente 670 mil personas que lograron superar la línea de pobreza. Aunque Lousteau reconoce que efectivamente hubo una disminución durante 2024 y 2025, cuestiona enfáticamente la magnitud de esa mejora tal como la presenta el Presidente.

El planteo del senador opositor apunta directamente a una práctica que viene observándose en las comunicaciones oficiales: la presentación de cifras que, aunque porcentualmente cercanas al 30%, se traducen en cantidades enormes de personas cuando se multiplican por la población total del país. Lousteau busca instalar la duda sobre la confiabilidad de esas cifras y propone una lectura alternativa basada en correcciones metodológicas que considera más rigurosas. En un contexto donde la situación económica y social sigue siendo precaria para amplios sectores, el debate sobre cómo se miden y comunican estos indicadores adquiere relevancia política y social considerable.

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