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Nacional 📅 14 Jul. 2026

Milei impulsa reforma del BCRA para blindar la estabilidad monetaria

El Gobierno enviará al Congreso un proyecto para modificar la Carta Orgánica del Banco Central, enfocado en limitar la emisión monetaria y replicar el modelo peruano de control inflacionario.

Milei impulsa reforma del BCRA para blindar la estabilidad monetaria

La administración de Javier Milei alista una de sus iniciativas económicas más ambiciosas para los próximos meses: una reforma integral de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina. Se trata de un proyecto que busca transformar los cimientos de cómo funciona la autoridad monetaria del país, con el propósito declarado de establecer límites permanentes a la emisión de dinero y recuperar la estabilidad de precios como objetivo central. Aunque forma parte de los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional, desde Casa Rosada subrayan que responde fundamentalmente a la filosofía económica del presidente, centrada en la disciplina fiscal y monetaria.

El corazón de la propuesta está en redefinir las funciones del Banco Central, modificando especialmente el artículo que establece sus objetivos. La normativa actual, reformada durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en 2012, obliga a la institución a promover simultáneamente la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. El oficialismo considera que esta arquitectura institucional amplió demasiado el margen de acción del organismo, permitiendo una política monetaria con excesiva discrecionalidad. El Gobierno pretende volver a un mandato más acotado y preciso, donde preservar el valor de la moneda sea la prioridad indiscutible, dejando de lado objetivos secundarios que consideran incompatibles con la estabilidad macroeconómica.

Para fundamentar su posición, el equipo económico tomó como referencia el modelo peruano, que establece como finalidad principal del banco central mantener íntegro el poder adquisitivo de la moneda nacional. Desde el oficialismo argumentan que este diseño institucional permitió a Perú mantener tasas de inflación significativamente menores que el promedio latinoamericano durante varias décadas, incluso en contextos de turbulencia política. Es decir: mientras otros países de la región caían en espirales inflacionarias, Perú logró preservar cierta estabilidad. Para Milei y su equipo, esta es la prueba de que enfocarse exclusivamente en la estabilidad de precios, sin distracciones político-económicas, genera resultados concretos y sostenibles en el tiempo.

El vocero presidencial Adrián Ravier detalló públicamente la propuesta, explicando que se pretende establecer que la única función del Banco Central sea preservar el valor de la moneda. Según Ravier, la reforma buscará volver a la Carta Orgánica de 1992, donde esta misión era explícita y no negociable. El funcionario criticó fuertemente la reforma de 2012, señalando que fue entonces cuando la institución incorporó objetivos múltiples y, a su entender, contradictorios. Argumentó que desde esa modificación, Argentina se volvió más desigual, más pobre, y perdió tanto estabilidad monetaria como crecimiento económico. Para el Gobierno, la culpa de esta debacle recae directamente en el Banco Central por haber abandonado su misión fundamental de preservar el valor del dinero en favor de objetivos más amplios y difusos.

Otra dimensión crucial de la reforma es prohibir el financiamiento monetario del Tesoro Nacional. Esta medida apunta a cortar uno de los mecanismos más tradicionales de la política económica argentina: usar la emisión de dinero para financiar gastos gubernamentales. El Gobierno considera que esta práctica, que se repitió incesantemente en distintos gobiernos, fue uno de los principales generadores de inflación. Al prohibir legalmente que el Banco Central compre bonos del Tesoro o financie directamente al Estado, se busca crear un cepo institucional que blindee la política monetaria de presiones políticas de corto plazo. Esto también implica fortalecer la independencia de la autoridad monetaria respecto del poder ejecutivo, algo que Ravier subrayó como fundamental para que decisiones técnicas no sean subordinadas a ciclos electorales o necesidades fiscales inmediatas.

El tratamiento parlamentario de esta reforma promete ser intensamente político. El Gobierno deberá conseguir mayorías en ambas cámaras del Congreso para modificar un instrumento tan sensible como la estructura del Banco Central, lo que implica volver a debatir cuál debe ser el rol de esta institución en la economía argentina. No se trata simplemente de un cambio técnico, sino de una disputa ideológica sobre qué prioridades debe tener la política económica: si enfocarse exclusivamente en precios estables o buscar también objetivos de empleo y distribución. Será uno de los principales pulsos legislativos del segundo semestre, donde la administración Milei deberá demostrar su capacidad de negociación en un Congreso fragmentado.

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