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Nacional 📅 19 Sep. 2026

Santilli intenta apagar el fuego interno por el Presupuesto 2027

El jefe de Gabinete minimizó las tensiones con Patricia Bullrich y su cuestionado video, mientras el Gobierno se reorganiza en la Quinta de Olivos bajo supervisión militar.

Santilli intenta apagar el fuego interno por el Presupuesto 2027

El oficialismo atraviesa nuevamente un momento de turbulencia interna. Esta vez, el epicentro de los roces se ubica en el tratamiento del proyecto de Presupuesto 2027, específicamente en las modificaciones incorporadas al capítulo de discapacidad que nunca fueron discutidas en los espacios de coordinación política. Diego Santilli, quien ocupa el cargo de jefe de Gabinete, salió el sábado a intentar bajar la temperatura de un conflicto que amenaza con amplificar las grietas dentro de la coalición gobernante.

La estrategia de Santilli fue clara: restarle importancia tanto a las legítimas objeciones de Patricia Bullrich como al polémico video que la senadora publicó en sus redes sociales el viernes. En ese material, Bullrich aparecía tarareando "No me importa", la canción de Lali Espósito, en lo que muchos interpretaron como un gesto de confrontación hacia la Casa Rosada. Desde la puerta del sanatorio Mater Dei, el funcionario optó por relativizar el asunto con un tono desenfadado: "Estuvo muy bien, estuvo divertido el video de Patricia", dijo, buscando encuadrarlo como una anécdota sin trascendencia política.

Sin embargo, la realidad institucional es bastante distinta. Bullrich, quien preside el bloque de La Libertad Avanza en el Senado, había cuestionado públicamente que cambios tan relevantes en materia de discapacidad se introdujeran en el presupuesto sin pasar previamente por la Mesa Política del Gobierno, el espacio donde supuestamente se ventilan las decisiones importantes. Ante esto, Santilli desplegó una defensa que mezcló lo operativo con lo vago: aseguró que los temas se tratan en la mesa de trabajo que funciona los martes, y acusó a Bullrich de haberse retirado antes de que concluyera la última reunión. "Los temas nuestros los hablamos el martes", insistió, aunque evitó responder directamente si la modificación en Discapacidad fue abordada en esa instancia.

La postura de Santilli no fue casual. Refleja la línea que el presidente Javier Milei también adoptó frente al mismo conflicto. El mandatario, consultado sobre el video de Bullrich, lo tildó de "tontería mayúscula politizar el arte" y aprovechó para revelar que incluso comenzó a escuchar temas de Lali Espósito, en un gesto que buscaba demostrar distancia absoluta respecto a cualquier rivalidad con la artista. La estrategia presidencial fue aún más explícita en su voluntad de enfriar la interna: minimizar el incidente, restarle dramatismo y proyectar una imagen de tolerancia.

Mientras intenta controlar los focos políticos internos, el Gobierno también avanza en una reorganización administrativa en la Quinta de Olivos que implica un cambio estructural importante. Santilli confirmó que se tomó una "decisión política" para que la residencia presidencial quede bajo la órbita de las Fuerzas Armadas o de Casa Militar, desplazando al personal civil que actualmente cumple funciones en ese lugar. Según fuentes oficiales, la medida responde a un refuerzo de la seguridad presidencial, aunque el jefe de Gabinete fue particularmente evasivo al explicar los detalles, limitándose a hablar de "modificaciones en la gestión".

Los alcances de esta reorganización son más amplios de lo que los funcionarios reconocen públicamente. Parte del personal será relocalizado en otras dependencias, especialmente quienes integran la planta permanente, mientras que otros empleados están siendo desvinculados. El cronograma que manejan en Casa Rosada es acelerado: la intención es completar buena parte de los cambios antes del viernes, lo que sugiere una urgencia que contrasta con el tono relajado que Santilli mantiene al hablar de "decisiones políticas rutinarias".

En definitiva, el Gobierno enfrenta una encrucijada. Por un lado, busca mantener unida una coalición política heterogénea que ha mostrado señales de desgaste. Por otro, avanza en transformaciones administrativas que generan interrogantes sobre las reales motivaciones detrás de estos cambios. La minimización del conflicto con Bullrich y el video de Lali Espósito parecen ser tácticas comunicacionales para evitar que la discusión sobre el Presupuesto 2027 y sus implicancias se amplifique. Sin embargo, en política, lo que se intenta bajar rara vez permanece sumergido por mucho tiempo.

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