Ocho años después: las pruebas científicas que cierran el caso Lezcano
El juicio oral por el homicidio de Jonathan Lezcano entra en su recta final con revelaciones periciales que desmontan las defensas de los tres acusados y confirman dónde ocurrió el crimen.
Después de ocho años de investigación y búsqueda de justicia, el caso Jonathan Lezcano atraviesa su momento más decisivo en los estrados formoseños. El homicidio que conmocionó a la comunidad provincial finalmente se encamina hacia su resolución judicial, con los tres imputados enfrentando cargos de coautores en un proceso que ha ganado claridad gracias a las pericias más recientes. Esta semana fue particularmente trascendental: las audiencias dejaron en evidencia detalles técnicos y científicos que fortalecen contundentemente la hipótesis fiscal y la querella, desarmando sistemáticamente los argumentos defensivos que durante años buscaron sembrar dudas sobre la mecánica del crimen.
El punto de quiebre llegó con la declaración del reconocido perito criminalístico Enrique Pruegger, quien comparecio personalmente ante los magistrados con una batería de evidencias multimedia que modificó sustancialmente el eje del debate. Durante más de dos horas, el especialista desplegó sus conclusiones utilizando tres pantallas simultáneamente, ilustrando vectores, proyecciones y análisis de los rastros hallados en la vivienda investigada. Se trata de la pericia criminológica reconstructiva que ya había realizado en 2022, pero esta vez presentada de manera presencial y detallada ante el tribunal, permitiendo refutar punto por punto cada uno de los cuestionamientos que planteó especialmente la defensa del principal acusado.
Lo más relevante de estas audiencias radica en lo que la tecnología criminalística pudo demostrar: el ataque brutal contra Jonathan ocurrió efectivamente en una habitación de la vivienda, donde fue golpeado de espaldas, completamente indefenso. Aunque los imputados realizaron intentos de limpieza de la escena del crimen, los equipos de luminiscencia utilizados por la criminalística detectaron sangre de la víctima en abundante cantidad debajo del lugar donde posteriormente colocaron una cama, claramente con la intención de ocultar los rastros. Como expresó el abogado querellante Dr. Jorge Pessolano en declaraciones al programa radial "Algo Está Pasando" de FM VLU 88.5: "Lo que hicieron es algo muy aberrante. De que estuvo ahí, ya no hay ninguna duda porque se encontró sangre en una cantidad suficiente".
La reconstrucción pericial también arrojó datos esclarecedores respecto a lo que ocurrió después del ataque. El cuerpo de Jonathan no fue arrojado inmediatamente al baldío donde posteriormente fue encontrado, sino que permaneció escondido durante un tiempo en un lugar resguardado del sol, siendo trasladado y arrastrado en una fase posterior. Esta secuencia temporal resulta fundamental para establecer el grado de premeditación y las responsabilidades específicas de cada uno de los acusados, elementos que serán cruciales a la hora de determinar la pena que corresponda. Los hallazgos científicos cierran prácticamente cualquier posibilidad de especulación sobre dónde se gestó la tragedia, consolidando la versión que desde el inicio sostuvieron tanto la fiscalía como la representación de Susana López, madre de la víctima.
El proceso judicial se encuentra en su tramo definitorio. La próxima audiencia, programada para el jueves 2 de julio, contará con la declaración de la última testiga, momento tras el cual se fijarán las fechas para los alegatos de clausura de ambas partes. Según los plazos establecidos, la sentencia definitiva será conocida a principios de agosto, una vez finalizada la feria judicial de invierno. Ocho años después de un crimen que marcó profundamente a Formosa, la justicia parece finalmente encaminarse hacia un cierre que, basándose en evidencia científica irrefutable, permitirá que la madre de Johnny encuentre alguna medida de paz en una resolución que ha tardado demasiado tiempo en llegar.



