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Nacional 📅 26 Jul. 2026

Pino exige la eliminación definitiva de las retenciones al sector agropecuario

El presidente de la Sociedad Rural Argentina reclamó al Gobierno que erradique por ley los derechos de exportación y reduzca la presión tributaria sobre los productores.

Pino exige la eliminación definitiva de las retenciones al sector agropecuario

Nicolás Pino tomó la palabra este domingo en la inauguración de la 138.ª Exposición Rural de Palermo con un mensaje contundente dirigido a las autoridades nacionales. El máximo referente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) aprovechó la conmemoración de los 160 años de la institución para plantear una demanda histórica del sector: la desaparición permanente y legislada de las retenciones que gravan las exportaciones agropecuarias. En un acto que congregó a productores, empresarios y funcionarios de la administración Milei, Pino no solo cuestionó la vigencia de estos tributos, sino que pidió una reducción más agresiva de la carga impositiva en general que afecta a quienes trabajan en el campo.

El dirigente rural esgrimió cifras contundentes para justificar su posición. Remarcó que desde 2002 —hace más de dos décadas— los gobiernos han sometido al agro a un régimen que calificó como "confiscatorio" mediante la imposición de retenciones. Según sus cálculos, esta política extractiva permitió que ingresen a las arcas estatales más de 215 mil millones de dólares en concepto de derechos de exportación. Una cifra que, en perspectiva, ilustra el enorme caudal de recursos que el sector ha aportado a las finanzas públicas a lo largo de los últimos años, con las consecuencias que esto trajo aparejadas en términos de inversión y productividad.

No obstante, Pino reconoció que los cambios implementados durante la gestión actual han permitido una recomposición del sector. La reducción de las retenciones posibilitó que los productores reinviertan esos recursos recuperados en mejoras concretas: adquisición de genética de calidad superior, implementación de mejores pasturas, renovación de maquinaria y otras inversiones en infraestructura productiva. El resultado, según el dirigente, fue inmediato: creció el empleo en zonas rurales, aumentó el volumen de producción agropecuaria y se expandieron las superficies dedicadas a la actividad. Para ilustrar estos avances, Pino citó números específicos: la cosecha de maíz creció un 34 por ciento, la producción de girasol llegó a 7,5 millones de toneladas y el trigo alcanzó un récord histórico de 30 millones de toneladas.

Aunque reconoció logros económicos del Gobierno Milei —en particular la reducción de la inflación, la mejora del equilibrio fiscal y la estabilidad cambiaria—, Pino no se conformó con lo avanzado. El presidente de la SRA insistió en que todavía hay un camino largo por recorrer y que la presión tributaria sigue siendo excesiva para los productores. Cuestionó específicamente impuestos como el gravamen a los ingresos brutos, las tasas viales que no se traducen en mejoras tangibles en las rutas, y los tributos que pesan sobre el traslado de mercadería entre provincias. Estos gravámenes, sostuvo, restan competitividad a los productores locales y encarecen la actividad en su totalidad, afectando la rentabilidad final de la operación.

Con un argumento que apela tanto a la equidad como a la lógica económica, Pino cerró su reclamo: "La baja de impuestos no es sólo un hecho de justicia para los productores. Cuando los impuestos bajan, la producción aumenta, y esto beneficia a toda la población". La frase encapsula la posición del sector: no se trata de una demanda corporativa egoísta, sino de una propuesta que, según su perspectiva, redunda en beneficio colectivo al estimular la producción y generar más empleos. Con todo, el mensaje quedó claro: si bien existe predisposición para dialogar con la administración actual, las retenciones y la carga tributaria general del campo siguen siendo la agenda pendiente más importante para la Sociedad Rural Argentina.

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