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Nacional 📅 02 Ago. 2026

Renuncia con críticas: se fue el subsecretario de Deportes del Gobierno

Diógenes Urquiza abandonó su cargo denunciando resistencias internas al cambio y falta de compromiso político. La salida se produce tras el traspaso del área a la órbita de Daniel Scioli.

Renuncia con críticas: se fue el subsecretario de Deportes del Gobierno

Otro funcionario se va del Gobierno con la puerta dando un portazo. Diógenes Urquiza presentó su renuncia como subsecretario de Deportes con una carta que no disimula las fricciones internas que atravesó durante su gestión. En su comunicado dirigido al presidente Javier Milei, el ex funcionario fue contundente: señaló que encontró obstáculos para implementar cambios y cuestionó la falta de una verdadera convicción compartida dentro de la administración pública para transformar el sector deportivo del país.

La salida de Urquiza llega justo después de un movimiento administrativo que reconfiguró el área. La Subsecretaría de Deportes fue transferida desde la órbita de Jefatura de Gabinete hacia la Secretaría de Turismo, que comanda Daniel Scioli. Este cambio de jurisdicción podría haber acelerado la decisión del funcionario, quien aparentemente no logró adaptar su visión de gestión al nuevo marco institucional ni encontró los respaldos necesarios para concretar sus objetivos.

En su texto de despedida, Urquiza no escatimó críticas al funcionamiento interno del Gobierno. Retomó una frase característica del presidente Milei sobre la necesidad de combatir "las viejas prácticas" que han perjudicado al Estado, pero alertó que muchas de esas resistencias al cambio no vienen solo de afuera, sino que están enquistadas dentro de la propia máquina estatal. "El verdadero cambio no depende únicamente de quien firma una decisión, sino también del respaldo institucional para sostenerla", escribió, reconociendo implícitamente que careció de ese apoyo fundamental. Agregó que transformar genuinamente el deporte argentino requería una convicción compartida y un compromiso político que, según su análisis, nunca fue posible consolidar durante su paso por el cargo.

A pesar del tono crítico, Urquiza fue diplomático con los máximos referentes de su carrera política. Agradeció especialmente al presidente por la confianza depositada en él y tuvo palabras de gratitud hacia Mauricio Macri, quien fue su padrino político para ocupar el puesto. Esto sugiere que las tensiones que llevaron a su partida no vinieron de la cúpula presidencial sino de capas medias de la administración que no compartían su visión de modernización. Urquiza había llegado al cargo en julio de 2024, pero ya se desempeñaba en el área desde que comenzó la actual gestión, primero como titular del Ente Nacional de Alto Rendimiento (Enard). Además, su experiencia en el sector no era nueva: ya había dirigido la cartera entre 2018 y 2019, cuando aún funcionaba como una agencia.

Durante su tiempo como subsecretario, Urquiza impulsó iniciativas que consideraba transformadoras. Reorganizó el sistema de becas buscando mayor equidad y previsibilidad en la distribución de recursos, fortaleció los vínculos con las federaciones deportivas apoyándolas en procesos de regularización, reposicionó los juegos nacionales como plataforma para la detección de talentos y brindó asistencia a clubes para reducir costos operativos. También se ocupó de inversiones que no generan visibilidad mediática pero mejoran la calidad de vida de los deportistas: recuperó servicios esenciales en instalaciones, modernizó las hotelería y comedores, garantizó acceso a agua caliente y encaró obras de infraestructura postergadas por años. Su trabajo incluyó coordinación con otros ministerios, consciente de que el desarrollo deportivo no puede funcionar en aislamiento.

La renuncia de Urquiza se suma a otras salidas de funcionarios del Gobierno en los últimos meses, evidenciando tensiones crecientes dentro de una administración que prometió una transformación radical de la gestión pública. Su partida plantea interrogantes sobre la capacidad real del Gobierno para implementar cambios estructurales cuando, según denuncia el propio ex funcionario, existen resistencias enquistadas en la burocracia estatal que sabotean los objetivos reformistas desde adentro.

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