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Nacional 📅 17 Ago. 2026

Wall Street en máximos históricos pese a tensiones en Oriente Medio

Los mercados estadounidenses rompen récords impulsados por resultados empresariales sólidos y expectativas de tasas más bajas, aunque persisten riesgos geopolíticos y presiones inflacionarias.

Wall Street en máximos históricos pese a tensiones en Oriente Medio

La bolsa estadounidense continúa su racha alcista alcanzando nuevos máximos históricos, demostrando una notable capacidad para abstraerse de los conflictos geopolíticos que sacuden la región de Oriente Medio. A pesar de que la tensión en el Estrecho de Ormuz se mantiene vigente y los negociadores trabajan contra reloj para evitar nuevas escaladas militares, Wall Street encontró suficientes razones para seguir apostando al crecimiento. La dinámica de los mercados en las últimas semanas ha estado marcada por un cuidadoso equilibrio entre la preocupación por los riesgos globales y la confianza en los fundamentales económicos domésticos.

El motor principal de este optimismo proviene de los balances corporativos, que están mostrando números extraordinarios. Con más del noventa por ciento de las empresas que componen el índice S&P 500 ya presentando sus resultados trimestrales, la fotografía que emerge es de una rentabilidad sin precedentes. Las ganancias por acción se dispararon más de 50% en comparación con el mismo período del año anterior. Incluso descartando los casos excepcionales como Alphabet y Amazon, cuyos números fueron inflados por ganancias de capital de sus inversiones en empresas de inteligencia artificial, el crecimiento de rentabilidad sigue siendo robusto, rondando el 30%. Lo interesante es que este desempeño no es producto únicamente de despidos masivos y recortes de costos, sino que refleja un incremento genuino en los ingresos del sector, que creció 15% en términos interanuales.

Otro catalizador central ha sido el cambio en las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal. La noticia de una desaceleración inflacionaria y una contracción en las ventas al consumidor ha disminuido considerablemente las apuestas de los operadores sobre futuras aumentos de tasas de interés. En su última reunión, la Fed mantuve su política sin cambios, trasladando la responsabilidad de controlar presiones inflacionarias a los mercados sin su apoyo. Este escenario resultó beneficioso para Wall Street, que necesitaba consolidar la ilusión de un panorama más favorable para los activos de renta variable. Las promesas del presidente Trump y su secretario del Tesoro, Scott Bessent, sobre un posible acuerdo con Irán que podría resolver la crisis de Ormuz actuaron como un bálsamo tranquilizador, permitiendo que los operadores relajaran sus posiciones defensivas y se lanzaran nuevamente a comprar acciones.

Sin embargo, esta tranquilidad tiene un fundamento más frágil de lo que parece. El bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz no solo no se resolvió, sino que los promisarios de Washington debieron abandonar sus declaraciones sobre un acuerdo inmediato. Ahora Bessent habla de medidas económicas "nunca antes vistas" para presionar a Irán, lo que mantiene abierta la puerta a nuevos conflictos que podrían afectar el precio del petróleo y la estabilidad de los mercados financieros. La curva de rendimientos de los bonos del Tesoro es el verdadero talón de Aquiles de esta rally alcista. Aunque logró estabilizarse temporalmente gracias a los anuncios diplomáticos y a datos débiles de empleo que redujeron expectativas de inflación, la realidad subyacente sigue siendo problemática. Desde el inicio de las hostilidades hasta fines de julio, la curva se desplazó tres cuartos de punto hacia arriba, reflejando presiones inflacionarias que la Fed aún no enfrenta de manera decidida.

El dilema que enfrentan los operadores es complejo: por un lado, los números corporativos justifican el optimismo y los cambios de política monetaria parecen favorecer los activos de riesgo; por otro lado, existen amenazas concretas provenientes de la geopolítica, la inflación persistente y el déficit fiscal estadounidense que podrían desestabilizar los mercados en cualquier momento. El precio del petróleo seguirá siendo determinante en cómo se resuelva esta tensión. Mientras tanto, Wall Street continúa celebrando nuevos máximos, pero con la certeza de que es una celebración que puede terminar abruptamente si alguno de estos riesgos latentes se materializa de manera inesperada.

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