La morosidad bancaria toca niveles críticos: casi 15% en préstamos personales
El BCRA confirmó que el incumplimiento de pagos en créditos a familias alcanzó el 12,1% en abril. Los préstamos personales y tarjetas de crédito lideran la crisis de cobranza.
La situación crediticia de los argentinos sigue deteriorándose a ritmo acelerado. El Banco Central confirmó esta semana que la morosidad en créditos a hogares llegó al 12,1% durante abril, consolidando una tendencia que preocupa cada vez más a las autoridades monetarias y al sistema financiero en su conjunto. Los números son elocuentes: en los préstamos personales, la tasa de incumplimiento rozó el alarmante 14,9%, mientras que en tarjetas de crédito se ubicó en el 12,5%. Estos guarismos representan máximos históricos y reflejan la creciente dificultad que enfrentan millones de formoseños y argentinos para cumplir con sus obligaciones crediticias.
A nivel agregado, considerando tanto familias como empresas, la morosidad se posicionó en el 7,3% en abril, lo que implica un incremento de 0,3 puntos porcentuales respecto a marzo y de 5,1 puntos en comparación interanual. Este crecimiento continuo mes tras mes evidencia que no se trata de fluctuaciones coyunturales, sino de un proceso de deterioro estructural en la capacidad de pago de la población. En el segmento de familias específicamente, el avance fue aún más pronunciado: 0,5 puntos mensuales y 8,4 puntos versus el mismo mes del año anterior. Las cifras obligan a repensar la salud financiera de los hogares argentinos y las perspectivas de recuperación económica en el corto plazo.
Las tasas activas mantienen presión sobre deudores
Uno de los factores que explica la persistencia de estos niveles críticos de morosidad son las tasas de interés vigentes en el mercado crediticio. Según datos de especialistas del sector, la Tasa Nominal Anual promedio de un préstamo personal bancario se ubicó en el 66,9% durante los primeros 17 días hábiles de mayo, apenas por debajo del 68,8% registrado en enero. Aunque hay una leve mejora, estas tasas siguen siendo extraordinariamente elevadas en términos reales, lo que genera un círculo vicioso: cuanto mayor es la morosidad, más alta es la tasa que aplican los bancos para compensar sus pérdidas, lo que a su vez dificulta aún más que los deudores cumplan con sus compromisos. Para comparar, la tasa de REPO bajó de 39,3% en enero a 20,3% en mayo, mostrando que la brecha se mantiene significativamente ancha.
El cuadro se complica aún más cuando se observan otros segmentos del crédito. Si bien los créditos prendarios e hipotecarios presentan porcentajes de morosidad menores, también exhiben aumentos progresivos mes a mes. Más preocupante aún es la situación en entidades no financieras, que representan el 17% del total de préstamos al sector privado: en estos casos, la morosidad saltó del 30,7% al 31,5%, niveles que están rozando el tercio de la cartera con incumplimientos. Estos datos sugieren que el problema trasciende el sistema bancario formal y afecta también al financiamiento informal y a cooperativas de crédito.
Desde el BCRA reconocen que se ha producido una desaceleración en el ritmo de aumento de la morosidad en los últimos meses, principalmente por un crecimiento real más templado de la cartera en situación irregular. Sin embargo, el dato de que el 26,7% de quienes tienen algún tipo de crédito en el sistema (bancos, billeteras, financieras o entidades no financieras) mantiene una deuda irregular debe interpretarse como una señal de alerta. Analistas económicos coinciden en que, bajo este escenario, difícilmente el crédito a familias pueda constituirse en un motor significativo de la actividad económica en los próximos meses, replicando el rol dinamizador que tuvo durante el segundo semestre de 2024 y primeros meses de 2025.
El panorama que emergen de estos datos oficiales es el de una economía doméstica bajo tensión, donde la capacidad de endeudamiento de la población se ha visto severamente comprometida por la caída del poder adquisitivo, el desempleo y la incertidumbre económica. Con elecciones presidenciales próximas en el horizonte, los expertos proyectan que la recuperación crediticia enfrentará obstáculos significativos. La morosidad en niveles históricos no solo pone en riesgo la estabilidad del sistema financiero, sino que también limita las opciones de financiamiento disponibles para empresas y familias que requieren crédito para sostener sus actividades.



