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Nacional 📅 02 Sep. 2026

La recaudación tributaria se estabiliza tras dos meses consecutivos sin caídas

El Gobierno logró detener la tendencia negativa en los ingresos fiscales durante agosto, alcanzando $20,5 billones. Sin embargo, el IVA sigue en retroceso y el empleo formal debilita los aportes de seguridad social.

La recaudación tributaria se estabiliza tras dos meses consecutivos sin caídas

La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) comunicó este martes una noticia que genera cierto alivio en las arcas estatales: por segundo mes consecutivo, la recaudación tributaria no retrocedió en términos reales. Durante agosto, los ingresos tributarios alcanzaron los $20,5 billones, manteniéndose estables respecto al mismo período del año anterior. Aunque el resultado nominal muestra un crecimiento del 33,5%, los analistas advierten que este avance se explica principalmente por la inflación y no por una recuperación genuina de la capacidad tributaria del país.

Detrás de esta estabilización se encuentran dinámicas contradictorias que evidencian la complejidad de la situación fiscal argentina. Los Derechos de Exportación protagonizaron un salto extraordinario del 91,1% en términos reales, impulsados por una base de comparación favorable. Esto ocurrió porque durante junio y principios de julio del año anterior se habían adelantado liquidaciones de exportadores debido a una reducción transitoria de retenciones dispuesta por decreto. En contraste, otros tributos mostraron un comportamiento preocupante: los Derechos de Importación cayeron un 19,3% real y los Impuestos Internos descendieron un 18,7%, reflejando la debilidad persistente de la demanda doméstica y la economía en general.

El Impuesto al Valor Agregado (IVA), que es la principal fuente de ingresos tributarios con recaudaciones por $6,67 billones, continuó mostrando una tendencia declinante. En términos reales, retrocedió un 6,1% respecto a agosto del año pasado, con caídas más pronunciadas en el IVA Aduanero (-13,5%) que en el IVA Impositivo (-2,9%). Este comportamiento negativo del IVA es particularmente relevante porque funciona como termómetro del consumo y la actividad económica. Su debilitamiento sugiere que, a pesar de los números nominales, el poder adquisitivo de las familias sigue bajo presión y las empresas no están dinamizando sus ventas internas de manera significativa.

El Impuesto a las Ganancias presentó un panorama diferente, con un crecimiento nominal del 45,2% y un aumento real del 8,8%. Sin embargo, los especialistas advierten que este resultado está fuertemente condicionado por una postergación de vencimientos dispuesta por el Gobierno. La mayor liquidación de anticipos de sociedades durante agosto y un menor uso de saldos a favor explican parte del crecimiento, pero hay que tener en cuenta que los pagos de personas humanas se trasladaron para septiembre. Esto significa que parte del crecimiento tributario podría ser meramente temporal, un efecto contable de reprogramación de obligaciones fiscales más que un indicador de mayor capacidad contributiva real.

La seguridad social presenta señales contradictorias que preocupan a economistas. Aunque nominalmente los aportes y contribuciones aumentaron un 31,9% y alcanzaron $4,8 billones, en términos reales cayeron un 1,2%. Este desacople entre números nominales y reales es sintomático de lo que está sucediendo en el mercado laboral: el empleo registrado continúa debilitándose y los salarios reales se erosionan. Según especialistas del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), estos son factores explicativos clave de la caída real en este rubro. La situación refleja cómo la economía, aunque aparentemente estabilizada en algunos aspectos, sigue generando presiones sobre el ingreso de los trabajadores y la capacidad de generación de empleo formal en el país.

Mirando hacia adelante, el panorama fiscal presenta desafíos importantes para las próximas semanas. Aunque el Gobierno logró evitar nuevas caídas en agosto gracias a un efecto de composición favorable en los derechos de exportación, la tendencia general sugiere que la recuperación tributaria no es estructural. El IVA débil, la importación contraída y la presión sobre el empleo formal constituyen señales de alerta que los hacedores de política deberán monitorear de cerca. La estabilización de dos meses consecutivos podría ser apenas una pausa en una tendencia más profunda de desaceleración fiscal, especialmente si las condiciones macroeconómicas no mejoran significativamente en los próximos trimestres.

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