Macri presiona para echar a Adorni: "Su continuidad destruye el cambio"
El líder del PRO redobló críticas al jefe de Gabinete en un acto partidario en Mar del Plata y ratificó el voto a favor de la interpelación, aunque mantiene apoyo al gobierno de Milei.
Mauricio Macri volvió a cargar las tintas contra Manuel Adorni durante un acto de dirigentes del PRO realizado en Mar del Plata, profundizando así la grieta que existe dentro de la coalición gobernante respecto de la permanencia del jefe de Gabinete en su cargo. El expresidente fue contundente en sus críticas: señaló que mantener a Adorni en el gobierno "destruye el cambio" y que su continuidad va en sentido contrario a lo que prometió la administración Milei cuando asumió en diciembre del 2023. Con esta postura, Macri evidenció que el debate sobre el futuro de Adorni sigue siendo uno de los temas más álgidos dentro de las filas amarillas, partido que funciona como uno de los pilares fundamentales del gobierno nacional.
Durante su intervención en la ciudad balnearia, el expresidente insistió en que el PRO "no cambió de opinión" y ratificó públicamente que su bancada votará a favor de la interpelación contra Adorni en ambas cámaras del Congreso. Esta posición representa una presión directa sobre Javier Milei, quien hasta el momento ha respaldado al funcionario a pesar de los cuestionamientos que enfrenta desde diversos sectores. Para Macri, la permanencia de Adorni representa un obstáculo para consolidar las transformaciones que la administración libertaria prometió implementar, y considera que su salida es fundamental para que el cambio que pregona el gobierno sea "irreversible". Los dichos del líder macrista no son menores: ubican al PRO en una posición incómoda, apoyando al ejecutivo pero divergiendo en cuestiones específicas de gestión.
Sin embargo, Macri fue cuidadoso en sus declaraciones y aclaró que el PRO continuará brindando respaldo al gobierno de Milei de manera estratégica. Planteó que desde su partido seguirán "apoyando para fortalecer el cambio" y dejó entrever que esta postura no representa un quiebre de la alianza gobernante, sino más bien un complemento necesario. El expresidente se presentó como el "próximo paso" después de Milei, sugiriendo que el PRO tiene vocación de protagonismo futuro en la escena política argentina. Esto revela una estrategia de Macri de mantener una relación de apoyo crítico con la administración actual, posicionándose como socio confiable pero con capacidad de presionar cuando lo considera necesario para el rumbo del país.
En el acto también participaron varios dirigentes amarillos del área metropolitana y provincia de Buenos Aires, quienes reforzaron los argumentos del expresidente. El diputado nacional Cristian Ritondo destacó el gesto "inédito" de que Macri haya apoyado a un presidente de otra fuerza política, calificándolo como un acto de "convicción" más que de conveniencia electoral. Ritondo aprovechó para llamar a la militancia a recuperar la provincia de Buenos Aires, territorio que se considera clave para los próximos comicios. Por su parte, la intendenta de Vicente López, Soledad Martínez, utilizó la plataforma para criticar la gestión de Axel Kicillof y presentar al PRO como la alternativa para evitar que vuelvan "las trabas" que según ella caracterizan a las administraciones progresistas.
El acto en Mar del Plata también contó con la participación del intendente local Guillermo Montenegro, quien estableció una dicotomía entre dos formas de entender la política: una que "pone trabas" y otra que "abre caminos". Montenegro utilizó el ejemplo de su ciudad para demostrar que un modelo de gobierno pro-empresarial y de "libertad" genera mejores resultados en la calidad de vida de los ciudadanos. Estos posicionamientos muestran que el PRO está consolidando una narrativa clara de cara a futuras elecciones, diferenciándose del peronismo y el kirchnerismo, pero también estableciendo su propia identidad dentro de la coalición gobernante. La tensión por Adorni, entonces, no es simplemente un debate administrativo, sino un síntoma de las complejidades políticas que enfrenta Milei al intentar mantener unida una coalición heterogénea mientras impulsa reformas que generan fricciones incluso entre sus propios aliados.



