Ocho diputados reclaman trasladar el vaciadero lejos del casco urbano
Un bloque opositor presentó un proyecto para que se reubique el basural municipal a más de 15 kilómetros, argumentando riesgos sanitarios y ambientales para los vecinos que rodean el predio.
La gestión de residuos en Formosa volvió a encenderse en la arena legislativa. Ocho diputados provinciales de distintos bloques opositores presentaron un proyecto de declaración que busca presionar al Poder Ejecutivo provincial y a la Municipalidad capitalina para que realicen los estudios necesarios y trasladen el actual vaciadero municipal hacia un terreno ubicado a no menos de 15 kilómetros del casco urbano. La iniciativa, que tomó estado parlamentario el jueves pasado bajo el expediente 113/2026, plantea una revisión integral de cómo gestiona la ciudad sus desechos.
Los legisladores sostienen que durante las últimas décadas el crecimiento descontrolado de la mancha urbana transformó lo que alguna vez fue un predio alejado en una zona prácticamente rodeada de viviendas. Esa expansión desordenada generó una situación que, según los firmantes, requiere ser replanteada desde múltiples ángulos: el ambiental, el sanitario y el de la planificación territorial. El proyecto es claro en señalar que el panorama actual no es sostenible y que los vecinos sufren y sufrirán cada vez más las consecuencias de mantener un basural en medio de la ciudad.
Los riesgos que enumeran en los fundamentos del proyecto son concretos y cotidianos para quienes viven cerca del predio. Hablan de malos olores persistentes que degradan la calidad de vida, de la proliferación incontrolada de insectos y otros vectores de enfermedades, de la dispersión de residuos livianos que el viento arrastra por los barrios circundantes, de la generación de gases potencialmente peligrosos y, lo más preocupante, del riesgo permanente de contaminación tanto del suelo como de los acuíferos subterráneos. Estas consecuencias no son teóricas; ya forman parte de la rutina de miles de formoseños que residen en esas zonas.
Lo interesante del proyecto es que no se limita a pedir una simple mudanza del problema de un lugar a otro. Los diputados —Juan Carlos Amarilla, Agostina Villaggi, Miguel Montoya, Emilia Maciel, Ana Cristina Costa Antenbrand, Carla Zaiser, Mara Amarilla Venturini y Esteban López Tozzi— proponen avanzar hacia un modelo moderno de gestión integral de residuos sólidos urbanos. Esto implica trabajar en reducción en la generación de basura, separación desde el origen en los hogares, reciclado sistemático, recuperación de materiales reutilizables, tratamiento adecuado y, solo como último recurso, disposición segura de aquello que efectivamente no pueda aprovecharse. Es decir, pensar en la gestión de residuos como un proceso completo y responsable, no como un simple traslado del problema.
Para elegir el nuevo sitio, el proyecto exige que se realicen estudios técnicos exhaustivos: evaluación de impacto ambiental, análisis detallados de suelos, estudio de las condiciones hidrogeológicas, análisis del régimen de vientos, evaluación de accesibilidad y, particularmente importante, un análisis proyectado sobre cómo evolucionará la expansión urbana en los próximos años para asegurar que el nuevo predio no termine siendo nuevamente envuelto por la mancha urbana en una o dos décadas. El proyecto también enfatiza la necesidad de un plan integral para cerrar, sanear, remediar y monitorear el vaciadero actual, evitando que simplemente se abandone dejando contaminación.
La iniciativa se sustenta en marcos legales sólidos. Los legisladores citan la ley nacional 25.916 sobre presupuestos mínimos para la gestión integral de residuos domiciliarios, cuyo artículo 20 establece explícitamente que los centros de disposición final deben estar suficientemente alejados de las zonas urbanizadas. También recurren a la ley provincial 1.060 que regula la materia ambiental en Formosa. Estos antecedentes normativos les dan peso a los reclamos y demuestran que la provincia y el país ya cuentan con herramientas legales para exigir esta reubicación.
Aunque el proyecto fue presentado por diputados opositores, la cuestión trasciende las divisiones políticas: el problema del vaciadero afecta a los formoseños sin distinción de ideología. Ahora queda ver si el Poder Ejecutivo y la Municipalidad tomarán en serio esta iniciativa parlamentaria y darán inicio a los estudios que permitan hacer realidad una gestión de residuos más moderna, responsable y segura para todos.



